Uruguay activa alerta por El Niño: se esperan lluvias que dejarían en un mes la mitad del acumulado de un año

Uruguay activa alerta por El Niño: se esperan lluvias que dejarían en un mes la mitad del acumulado de un año

El gobierno puso en marcha los protocolos para enfrentar el fenómeno, que comenzaría a afectar al país en septiembre y tendría sus mayores picos en noviembre y diciembre. Los productores ya cambiaron sus estrategias ante el pronóstico

El gobierno de Yamandú Orsi en Uruguay activará una alerta institucional para gestionar una respuesta ante los efectos de El Niño. De acuerdo a las proyecciones, se espera un aumento de las lluvias para los próximos meses con un acumulado mensual de entre 400 o 500 milímetros. Esto significa que en un mes se puede producir el 50% de las lluvias de un año.

La Presidencia de la República informó al cierre de la semana pasada que comenzó con la planificación para responder a las consecuencias del avance de El Niño, un fenómeno que se da cuando la temperatura del océano Pacífico aumenta de manera anormal. Para este año, los aumentos pronosticados serían de entre 3°C y 4°C, cifras que están muy por encima de lo habitual. Una mayor temperatura del océano favorece un incremento de las lluvias en la región.

El presidente de la República, Yamandú Orsi, habló sobre esta preocupación la semana pasada. “Lo complejo va a empezar a partir de septiembre. Me tocó estar en la asunción de la presidenta [Keiko] Fujimori y ella planteó que el primer objetivo de su gobierno era enfrentar el fenómeno de ‘El Niño’. Por lo tanto, es un tema regional”, señaló el mandatario en una conferencia de prensa.“En América nos golpea muy fuerte”, agregó.

La Junta de Emergencias y Reducción de Riesgos se reunió el pasado viernes. Estuvo encabezada por el secretario de Presidencia, Alejandro Sánchez, quien en Uruguay tiene un rol similar al de un jefe de gabinete. Allí se determinó que sea declarara la alerta institucional para la próxima llegada de El Niño

El ámbito está integrado por los subsecretarios de los ministerios del Interior; Defensa Nacional; Transporte y Obras Públicas; Industria, Energía y Minería; Salud Pública; Ganadería, Agricultura y Pesca; Vivienda y Ordenamiento Territorial; Ambiente; Desarrollo Social, y Economía y Finanzas.

El director del Sistema Nacional de Emergencias, Leonardo Palomeque, explicó que la declaración de alerta institucional activa la implementación y revisión de protocolos, y establece que los grupos de trabajo permanezcan en sesión permanente para prepararse para este fenómeno.

Palomeque detalló que, en la reunión, se expusieron las distintas posibilidades a partir de los antecedentes ocurridos en 1997 y 1998, así como los registros de El Niño en las estaciones primaveral y estival de 2023-2024 y 2025-2026. De acuerdo con las proyecciones y el análisis de los eventos previos, se espera el aumento de las precipitaciones, con un acumulado mensual de 400 o 500 milímetros. Dado que las precipitaciones anuales promedian los 1.200 milímetros, en 30 días se puede producir el 50% de las de todo un año, consignó la nota de Presidencia.

Palomeque ratificó que este fenómeno climático comenzará a afectar el país en septiembre, con picos altos en noviembre y diciembre. El escenario negativo retornará en marzo, abril y mayo de 2027.

Los productores uruguayos también se preparan ante este pronóstico. Es por eso que apuestan más por el maíz y limpian sus tajamares esperando la lluvia, informó la fines de julio un artículo del diario El País. A su vez, los municipios ya reclaman recursos para enfrentar posibles inundaciones.

El último Niño intenso ocurrió entre 2015 y 2016, mientras que el ocurrido entre 1997 y 1998 provocó las mayores crecientes del Río Uruguay. Y ahora el meteorólogo Mario Bidegain pronosticó: “Podemos volver a tener niveles históricos”. Se proyecta que el norte de Uruguay sería el lugar más afectado por las condiciones meteorológicas adversas.Paysandú es uno de los departamentos que está acostumbrado a convivir con el agua.

A su vez, el intendente Nicolás Olivera declaró a El País que la experiencia les permitió construir mapas de riesgo que indican con precisión qué calles, viviendas y familias se verán afectadas. “Sabemos a qué cota del río Uruguay se inunda, cada padrón afectado y quién vive allí”, expresó.

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