Un Diálogo Social necesario
Este martes pasado se presentó el documento que se obtuvo del Dialogo Social, que es resultado de un proceso participativo en todo el país, donde se refirma el sistema de seguridad social con base en tres pilares, un pilar no contributivo, un pilar contributivo y de reparto intergeneracional y un pilar de ahorro individual; dejando espacios para posibles modificaciones.
Uno de los énfasis es la prioridad en la protección de la infancia, adolescencia y mujeres embarazadas, unificando las transferencias, para que tengan mayor impacto económico en los beneficiarios, a su vez ampliar la cobertura de las mismas en función de las necesidades y sin condicionantes en el acceso y el crecimiento “relevante” y gradual del monto de las mismas.
Un logro importante es la recuperación de la libertad de jubilarse a los 60 años, la creación de una cobertura de desempleo para los trabajadores monotributistas, el fortalecimiento de las jubilaciones más bajas, la eliminación del tope de tiempo para justificar los años de aporte, la creación de una prestación especial para garantizar cobertura a todos los mayores de 70 años, entre otras medidas.
Respecto a las AFAP, se implementarán medidas para mejorar la gestión de los fondos de los trabajadores que están en las cuentas individuales, asegurando su uso exclusivo para fines jubilatorios y separando a las AFAP de ellos y aumentando los controles sobre la utilización de esos fondos.
De las cosas importantes de este diálogo social es que todos los actores han priorizado la infancia y la adolescencia como una población que se debe privilegiar a la hora de fortalecer las redes de protección social; y si bien varias de las propuestas requieren elaboración de proyectos de ley y discusión parlamentaria, el diálogo social y la discusión continuaran construyendo el entramado de protección social a los más vulnerables.
Sin dudas que las medidas acordadas en el dialogo social, que van en el sentido de combatir las inequidades existentes y tratar de resolver la situación económica de miles de uruguayos y uruguayas que están en la pobreza o bordeando la misma, es parte de un abordaje mucho mayor a las grandes desigualdades que existen hoy en Uruguay, lo mencionábamos en nuestra columna anterior sobre medidas que a esta altura son necesariamente urgente tomar para enfrentar la pobreza, sobre todo la pobreza infantil, pero deben ser acompañadas por el desarrollo de política en la generación de empleos de calidad, de la mejora en el acceso a los servicios esenciales y a la vivienda, a la cobertura digna en salud y a una educación inclusiva en su más amplia acepción.
Este gobierno del Frente Amplio esta en ese camino, con guía en su programa de gobierno y con objetivos claros y con base real de concreción. Se viene dando señales claras sobre el rumbo trazado,”dice mi pueblo que puede leer en su mano de obrero el destino y que no hay adivino ni rey que le pueda marcar el camino que va a recorrer”
Téc. Univ. Gustavo Chiriff / PCU – Frente Amplio
