Enterrados es uno de los mitos y relatos más fascinantes de buscadores de tesoros, especialmente en México y toda Latinoamérica.
Aquí te comparto tanto la perspectiva del relato popular como la explicación que se le da desde el punto de vista natural.
Las “Llamaradas” de los Tesoros
En los pueblos y zonas rurales, los abuelos y buscadores experimentados suelen contar que el oro y la plata enterrados “respiran” o se manifiestan por las noches.
La Aparición: Se dice que, entre la medianoche y las tres de la mañana (la hora en que la tierra está más fría y el ambiente más silencioso), se alcanza a ver una flama sutil a ras de suelo.
El Color del Fuego: Los relatos aseguran que el color de la luz revela el tipo de tesoro:
Luz Amarilla o Dorada: Indica la presencia de monedas o artefactos de oro.
Luz Blanca o Azulada: Señala la ubicación de plata.
Luz Roja o Verde: Suele asociarse con dinero “maldito”, objetos de cobre o que el tesoro tiene un “dueño” espiritual (un guardián) que pide una condición para ser desenterrado.
El Misterio del Avistamiento: Una regla de oro en estos relatos es que la luz solo se deja ver por aquellos que no la están buscando con codicia, o por personas con “buena estrella”. Si te acercas corriendo o con demasiada ambición, la llama se apaga y el tesoro “se mueve” más profundo en la tierra.
La Explicación Física y Química
Aunque la mística es hermosa, la ciencia tiene una explicación muy clara para estas luces nocturnas, la cual se relaciona con la descomposición y las reacciones químicas subterráneas:
1. El Fuego Fatuo (Gases Orgánicos)
La mayoría de los tesoros antiguos (de la época de la Revolución, la Colonia o entierros prehispánicos) no se enterraban solos. Muchas veces el dinero se ocultaba junto a estructuras de madera, cajas de cuero, ropa, o incluso en lugares donde hubo pérdidas humanas.
La descomposición de esta materia orgánica genera gases como el metano y el fosfano (hidruro de fósforo). Cuando estos gases se acumulan bajo presión y finalmente logran escapar a la superficie, entran en contacto con el oxígeno del aire y sufren una autoignición, creando una pequeña llama pálida de corta duración que flota cerca del suelo.
2. La Ionización y Campos Eléctricos
Los metales enterrados a gran profundidad y durante muchos años sufren un proceso continuo de oxidación y corrosión debido a la humedad y la acidez de la tierra. Este proceso químico genera una pequeña corriente galvánica o campo eléctrico. En noches con ciertas condiciones de humedad, presión atmosférica y estática, este campo puede ionizar el aire justo por encima del suelo, creando un brillo o destello sutil, similar al conocido Fuego de San Telmo.
Un dato para buscadores: En el folklore se dice que si logras ver una llamarada, debes marcar el punto exacto con una piedra o una cruz esa misma noche, porque al salir el sol, el paisaje cambia y es casi imposible recordar el lugar preciso donde la tierra “habló”.
Que opinas tu?? Lo sabías ?
