Ser frenteamplista es mucho más que votar al partido en elecciones y hasta que militar por él. Implica tener fundamentos ideológicos y exponerlos en la práctica. Equidad, transparencia, respeto por bienes públicos, justicia en su distribución, atención real de los desposeídos, son algunos preceptos.
Los ediles del FRENTE AMPLIO no pueden aprobar el presupuesto de Carlos Albisu. Es decididamente anti frenteamplista : maquilla pero no atiende situaciones de fondo de los más necesitados, distribuye los bienes públicos con privilegios a su personal de confianza, no garantiza financiamientos , no detalla destino de partidas millonaria, debilita el Estado, encarece la gestión pública y contrae más deuda.
Esas pinceladas bastan. Las sumo a las que he documentado anticipadamente y que vengo transmitiendo a los ediles que me escuchan. Las expongo considerando el proyecto, documentos anteriores y manifestaciones de miembros del actual gobierno. Una cosa es esculpir en oro y otra dar un baño dorado a una chuchería.
Lo más duro parece ser los salarios de los cargos políticos, en relación con la promesa de “gastar bien la plata”. Blancos, colorados y sus aliados han incrementado los sueldos de su gente de confianza. Los Directores Generales pasarán de ganar 196.000 pesos a 274.000. Los Directores (¿dónde se ubican en la administración?) ganarán más de 215.000; cada uno de los tantos “jefes de Unidad o Área” (creación de este gobierno) recibirá más de 176.000 pesos. Nada de frenteamplismo: repartir mucho dinero entre pocos y amigos.
Un caso de “maquillaje”: la Cartera de Tierras, que ya ha figurado en normativas anteriores. Se la cita como título del artículo 62, pero sólo a efectos de permitir sustituir por dinero la entrega de tierras que exige la ley 18.308 en determinados fraccionamientos. ¿Qué garantiza que no se trata de mantener entero un fraccionamiento valioso para “cerrarlo” a que ingresen personas o grupos sociales no deseados? Ese es uno de los “financiamientos” del Fondo de Cartera de Tierras al que hay que agregarle “donaciones y venta de propiedades de la Intendencia”. Se crea un símbolo (Cartera de Tierras y Fondo); artículos 62, 63 y 64), pero no se le destina presupuesto. Anti frenteamplismo.
El disfraz más grosero: el capítulo VII “Ayuda a personas en situación de vulnerabilidad”. Dice que modifica el artículo 93 del presupuesto anterior, cuando en verdad cambia todo el capítulo VIII de esa normativa. No mejora para nada la provisión alimentaria a los vulnerables, no asegura recursos especiales (que destinará quizás a cargos de confianza). Si el sistema anterior fue malo, este no da garantías. Igual pasa con el hogar para mujeres víctimas de violencia doméstica: una imagen sin dinero. Puedo seguir: la lista es larga.
Albisu mantiene lo peor del mal presupuesto de Lima (por ejemplo cargos inventados como el Asesor Legal, cuando hay una Oficina Jurídica), no es transparente (hay partidas millonarias para “otros” gastos anónimos), destina más plata a cargos políticos y retacea a la población.
Si fuera edil NO VOTARIA EN GENERAL este proyecto: es una herramienta anti frenteamplista. No importa que ya tengan los votos. Las ideas se defienden.
